Hola, mi política bella.
Para Isamar
Unos versos a la manera de Neruda, escritos para ti.
Hay conversaciones que se vuelven casa, y la tuya es la que quiero habitar. Tu voz, a la hora en que todo se calla, es el único idioma que no pide traducción. Cuéntame tus metas como quien reparte semillas, y yo me quedo mirando cómo florece el día.
Me gustaría invitarte de nuevo a cenar.
Se me ha hecho tan dulce la conversación que quisiera repetirla, pero esta vez con una buena cena de por medio.
Con tu voz de fondo, escuchando tus historias, tus metas, tus anécdotas de BTS.
Me encanta escucharte.
¿Te animas?